¿Qué tipo de árido se utiliza según la fase de la obra?

En cualquier proyecto de construcción, la elección de los materiales influye directamente en la estabilidad, durabilidad y correcto desarrollo de la obra. Uno de los aspectos más determinantes —y a menudo subestimados— es seleccionar el árido adecuado en cada etapa del proceso constructivo. No todos los áridos cumplen la misma función ni se utilizan de la misma manera. Por eso, comprender cómo se aplican según la fase de la obra y cómo interviene la clasificación de los áridos resulta clave para evitar errores técnicos y optimizar resultados desde el inicio.

¿Por qué no se utiliza el mismo árido en todas las fases de la obra?

Cada fase de una obra tiene objetivos distintos: estabilidad del terreno, resistencia estructural, nivelación o acabados finales. El árido debe responder a esas necesidades específicas.

Utilizar un material inadecuado puede provocar problemas como asentamientos, deficiencias en la compactación o incompatibilidad con otros materiales. Por ello, la selección no debe hacerse de forma genérica, sino teniendo en cuenta su función dentro del conjunto de la obra.

Relación entre la fase de obra y la clasificación de los áridos

La clasificación de los áridos permite identificar sus propiedades según criterios como tamaño, forma o uso previsto. Más allá del aspecto técnico, esta clasificación facilita tomar decisiones acertadas en función de la etapa constructiva.

No se trata solo de conocer el material, sino de saber cuándo y para qué utilizarlo, asegurando que cumpla su función sin generar incidencias posteriores.

👉 Aquí es donde el asesoramiento técnico marca la diferencia en obra.

Áridos en la fase de movimiento de tierras y cimentación

Durante las primeras fases de la obra, el objetivo principal es garantizar la estabilidad del terreno y una base sólida para el resto de la construcción.

En esta etapa, los áridos cumplen funciones como facilitar el drenaje, mejorar la capacidad portante del suelo y aportar estabilidad a la cimentación, siempre adaptándose a las condiciones específicas del terreno.

Áridos utilizados en la fase estructural

En la fase estructural, el árido pasa a formar parte activa de elementos clave como el hormigón. Aquí, su papel es fundamental para garantizar resistencia y buen comportamiento del material durante su puesta en obra.

Más que el tipo concreto, lo importante es que el árido seleccionado cumpla con los requisitos técnicos necesarios para integrarse correctamente en la mezcla.

Áridos en rellenos, nivelación y fases finales

En etapas posteriores, como rellenos o nivelaciones, el uso del árido responde a criterios de regularización y soporte.

Una selección adecuada en esta fase evita retrabajos y contribuye a la durabilidad del conjunto de la obra.

¿Qué problemas pueden surgir si el árido no es el adecuado?


Una mala elección del árido puede generar incidencias que afectan tanto a plazos como a costes del proyecto:

- Asentamientos no deseados
- Deficiencias en la ejecución
- Problemas de drenaje
- Correcciones posteriores innecesarias

La mayoría de estos problemas se evitan con una correcta planificación inicial.

La importancia del asesoramiento técnico en la elección del árido

Interpretar correctamente la clasificación de los áridos y su aplicación práctica en obra requiere experiencia y conocimiento del entorno constructivo.

En Grupo Núñez, acompañamos a profesionales y empresas del sector ofreciendo soluciones adaptadas a cada fase del proyecto, asegurando un suministro de áridos alineado con las necesidades reales de la obra.

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